18 junio 2008

Poema de Mariana Henríquez



De nuevo...

Bajo el ardiente sol que tuesta mi cuerpo,
Te escribo y te recuerdo.
Y no se asemeja el ardor que siento en mi piel
A la mitad de lo que quemo tu adiós.

El mundo tan inmenso y poblado,
Una vez,
Te abrió paso a mis brazos.

Y un universo que no conocía se abrió ante mí.
Las cosas materiales son distracciones
Pero tú… tú te adentraste en mí ser
Fui egoísta, ¿quién no lo ha sido alguna vez?
Quien no ha querido conservar para si
Ese momento, una sensación.

Hoy ya no queda tiempo,
El sol que calentaba mi cuerpo
ya se escondió
Y solo deseo que el frescor de la brisa
Alivie el dolor.

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