19 julio 2008

Poema de Miguel Hernandez

Besarse, mujer,


al sol, es besarnos


en toda la vida.


Asciende los labios,


eléctricamente


vibrantes de rayos,


con todo el furor


de un sol entre cuatro.


Besarse a la luna,


mujer, es besarnos


en toda la muerte:


descienden los labios,


con toda la luna


pidiendo su ocaso,


del labio de arriba,


del labio de abajo,


gastada y helada


y en cuatro pedazos.

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