
CHICA DE TARDE
Vestía lencería conseguida en el Rastro:
raso, crespón, satén, encajes negros, sedas,
ligueros de muaré.
Esencia se ponía de jazmines.
Ceñida en una falda de medio paso, estrecha.
La blusa rameada, mínima la cintura;
muy estrecho el cinturón. Los tacones de aguja.
En un apartamento de rojos terciopelos,
estilo años cincuenta, que decorara él
Ella aguarda la cita convenida
desde la media tarde;
mientras tanto repasa los apuntes
para el próximo examen.
Y en esa hora gris que sigue a la violeta
le prestará su cuerpo, para que desahogue

su fofa soledad.
Al mismo dar las nueve, la misma despedida,
y luego, como siempre, toma un baño de sales,
se adentra en los tejanos, recoge los papeles.
Obtenido el salario, llegaría a su casa
caminando en el aire.
Pura López Cortés
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