03 noviembre 2009

Angela Mallén


Paisaje de cuerpo dormido
(Que reste-t-il de nos amours)

Recuerdo aquel paisaje
(lo recuerdo
como si lo viera ahora
y como si lo hubiera visto en un sueño).
Las montañas eran negras, peladas
y frías. Volcánicas tal vez. Y al fondo
había otra montaña mayor,
más azul que el cielo,
cubierta de nieve.
No vi ningún río, ningún árbol, ni cercado.
El paisaje tenía forma de cuerpo
dormido, desnudo, plácido.

Era un paisaje de carencias. Sin embargo,
no era nocturno, ni triste. No era irreal.
Estaba detenido en un intervalo,
un lapso entre la duda y la expectación,
una arritmia de la realidad. Ese paisaje
de un momento atrapado en la conciencia como el aire
en los bronquios, revelaba la frialdad de la ausencia,
su falta de tristeza.

(Del poemario Palabra de elefante)

Imágen de carluncho


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