

Extiende sus manos
pequeñas y sucias,
silenciosamente
mendiga una dadiva,
donde ya la vida
claudicó silencios
y la sed de orgullo
perdió la batalla.
Dolor sin respuestas
de infancia olvidada,
porque desde el vamos
quebraron sus sueños
y los arrojaron
en cualquier calzada
Es un niño apenas,
pero las arrugas
le queman el alma
Lydia Raquel Pistagnesi – Argentina
1 comentario:
Bellisimo y real,.
Felicitaciones por la elecciòn, es un poema testimonial que nos toca a todos
Josè Soldàn
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