
Hoy me haré dura de recuerdos,
no forjaré supuestos, ni otoños olvidados.
Inventaré noches extensas y húmedas,
donde la soledad sea dulce como un sueño de
algodones
sin ruidos que duelan al llegar,
sin ruidos que duelan al llegar,
auroras
donde el amanecer sea rítmico,
donde el amanecer sea rítmico,
delicado como el cristal,
inapropiado para amar en casas o alcobas.
Hoy me haré de lluvia repetida
que camina al infinito.
No forjaré huesos, ni primaveras ancestrales.
Diré que voy colgada de la luna,
pegada a un idioma escarnecido
acariciando los silencios de la muerte.
Diré que soy alta como el sol,
delgada como saliva en un domingo,
delgada como saliva en un domingo,
pequeña como el suelo sin tu piel.
Diré que luché por los paisajes
pero lentamente me traga el horizonte.

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