PAISAJE
Hay un niño muy sucio que mira limpiamente
Subido en los escombros.

Reitera balbuciente algún ensalmo mágico.
Cubren sus carnes rubias la chaqueta de un chándal.
La madre ensimismada fuma junto a la puerta.
Él sonríe entre brincos agitando una caña.
La primavera terca rompe entrre las chavolas.
Publicado en la revista Volandas
1 comentario:
No tengo palabras con las que describir la sensación de armonía que me produce este poema.
Gracias
Publicar un comentario