13 agosto 2010

ANA VEGA



Bio-bibliografía

Ana Vega, nacida en Oviedo en 1977, ha participado en la antología de joven poesía asturiana La palabra Compartida (Oviedo, 1997), en el proyecto Poesía en Caja de Eider Goñi Uribeetxeberria para la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, en los libros colectivos Ladran los perros (Ed. Pluma Libre, Perú, 2007), el libro homenaje al pintor Carlos Álvarez Cabrero Lecturas de un mundo dibujado, el libro A quien conmigo va, Poesía en Valdediós (Círculo Cultural de Valdediós, 2007), Palabras con Ángel editado por la Asociación de Escritores de Asturias, el cuaderno de grabados Mitología Asturiana elaborado por Fermín Santos y Carlos Álvarez Cabrero (Ediciones Pata Negra, 2009) y el estudio realizado por el escritor Carlos X. Ardavín Trabanco Poetas asturianos para el siglo XXI (Gijón, Ed. Trea, 2009). Ha formado parte del jurado del premio de poesía “Voces del Chamamé” 2008. Autora del libro de poemas inédito Breve testimonio de una mirada y del libro de relatos Realidad paralela, ha publicado recientemente El cuaderno griego (Universos, 2008). Ha colaborado en diversas revistas literarias, como la ya desaparecida Pretexto, Fábula, Luzdegás, Magenta y Clarín, y otros medios como el diario La Nueva España y Oviedo Diario. Miembro de la Asociación de Escritores de Asturias. Accésit del XXVI Premio Nacional de Poesía “Hernán Esquío” 2008. Actualmente trabaja como coordinadora del taller de poesía de Talleres de Escritura Sinjania, del taller de poesía de la Universidad de Oviedo que se imparte en el Colegio Mayor “San Gregorio” y como columnista en Les Noticies. Ha colaborado en la sección “Café con libros” del programa cultural ContreSentidos de la Televisión del Principado de Asturias.


LA LOBA

Como la loba

que carece de amo

y sufre espasmos de melancolía,

enredada en pensamientos

que van desde tu boca

hasta el fin del romance.

Acarreando mil soledades

que acechan por todas partes.

Lamiendo restos de ti,

retozando bajo tu olor

que aún perdura

en el suelo más frío

de la casa.

Aullando cada noche

como la perra que soy

a tus pies.

Murmurando jadeos que se recuerdan

para sobrevivir

entre estas paredes

que un día bautizamos juntos.

Rasgándome la falda

en tu memoria,

y caminando como perdida

a media luz, a ciegas,

por callejones

a los que con altísima frecuencia

me arrojabas a los abismos del amor.

Jurando, bajo estas últimas sábanas,

que si no vuelves

me entregaré en tu honor

en cuerpos y extrañas voces

buscando recodos inauditos,

ecos, alientos desbordados,

posturas impronunciables,

rastreando tus pasos

por el infinito mundo del cuerpo ajeno.

Como la loba que soy,

como la perra que sigo siendo.

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