23 diciembre 2010

Antonio Gala



Durante un anochecer en esta playa te amé tanto

que una respiración

para los dos bastaba.

Suspendieron el mar, para mirarnos,

su armonioso escalofrío,

y su unánime vuelo de gaviotas.

Se divertía el agua, sonrosada,

como si fuera a amanecer,

y se posó el silencio sobre el aire

lo mismo que un jilguero en una rama.

No existía para el amor

futuro ni pretérito:

todo era eterno instante....

Y de repente, sobre tus hombros

observé, mientras te besaba,

que nos veían ojos codiciosos.

No supe si eran de los viejos fenicios

o quizá de la noche...

No tardó en quedar claro

dónde va el ruiseñor cuando mayo termina.

La muerte que los devoró a ellos,

sigilosa nos acechaba.

Nuestro amor, como el de ellos, fue vencido.

Pero yo te amo todavía.





Sitio web de esta imagen : libros2007.blogspot.com

2 comentarios:

julia Isasi dijo...

Cuando la expresión viene de la certeza, queda así, tan limpita...!!!.

Un beso a todos, especialmente a los coordinadores del Azuldemar, Lupe y Javier.

Julia

Lupe dijo...

Otro bsso Julia.
Felices fiestas!