04 diciembre 2010

© ANTONIO LINARES FAMILIAR



Bajo un reloj a deshoras
entre madera de penumbra
y memoria de pavesas,
el telar aguarda destejer
cada trazo,
liberar todo aliento allí urdido,
olvidar las manos y los ojos
que llegaron a su invierno.
Entre el polvo de las hebras
y la herrumbre de los surcos,
la escarcha del telar
huye
bajo la puerta de este presente.


1 comentario:

tierra de ahulema dijo...

Muchas gracias Pedro Javier por haber incluido uno de mis poemas en vuestro blog, recibid un cariñoso saludo. Antonio