
Y SIN EMBARGO DIGO ALGO
Tengo miedo, mi jaula se convirtió en pájaro
y volví del cementerio, donde los demás
ponían flores, a infinitas tumbas con mi nombre.
Detrás de la noche, mi cuerpo danzaba como una serpiente
poseída por el espíritu del vino.
Es la hora del estruendo
el instante de ahorcar a las palabras.
Y sin embargo digo algo
lucho contra las palabras y por ellas
aunque no diga nada digo algo
aunque no parezca digo algo
Todavía me queda un gramo
de la droga de la inocencia
Voy a arrancarme la cabeza
para probar que alguna vez estuvo en su sitio
Recién aprendí a besar al mundo
la próxima vez le meto la lengua
Cuando era un anciano
corría sobre un caballito de juguete
es decir jugaba
y mi corazón se arrancaba los pétalos
para saber si yo la quería o no
Pero después, volví del cementerio
donde los demás ponían flores
a infinitas tumbas con mi nombre
y yo también me puse una.
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