
Linda presencia ésta
de no tener más que hollín
en las manos.
Ahora que me decanta el mar
y voy sobre mis hombros
como una ristra abrazado,
o como una voz que busca nido
y sostiene su mundo

dentro de esa emergencia de la nada.
A cada cual confunda
ser parte de la muerte,otra notable estimación de estar y decidir la vida.
Efigieo busto de mi rabia,
porque lo que es aquí
y hoy
(esta salud de no poder dormir)
sólo la risa alienta
ante ese propósito
de no quererme más.
Fotografía de Pedro Gimenez Gracia
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