20 abril 2011
Melisa Machado
bio/biblio:
Poeta, periodista, crítica de arte (Durazno, 19 de enero de 1966). Estudió Letras, Psicología, Comunicaciones. Fue editora y asistente de edición en diversos medios de prensa. Desde 1990 hasta la fecha escribió en El País Cultural, Qué pasa, Brecha y en las revistas Punto y aparte, Posdata,Tres, Arte y Diseño, Dossier Cultural, entre otros medios de prensa. Desde hace cinco años se desempeña como terapeuta corporal zen-shiatsu. Publicó Ritual de las Primicias (Ed. imaginarias, 1994), El lodo de la estirpe (artefato, 2005) y en varias antologías. Por su obra poética ha recibido diez premios y menciones en los concursos literarios de la IMM y del MEC. Este año (2007) ha sido seleccionada como jurado en el concurso anual de literatura de la IMM, en la categoría poesía.
Bestias desatadas los hombres
entregados a las mujeres mientras dura la noche.
Y yo,
ser andrógino mecido por una música insistente,
la cabeza girando hasta la planta de los pies,
un círculo encadenando mis pezones.
Delgado,
con el vientre liso,
llevo sin embargo la marca del hijo:
pozos en la piel dispuestos por la gracia de ser madre,
surcos dejados por el pasaje.
Cubro mi cuerpo con un lienzo:
noble atavío para mi delgadez,
eficaz arma contra el conjuro.
El cuerpo gira y lanza un grito.
Huellas en el polvo dejan los dedos
y los labios son heridas abiertas por el clamor.
Sudo savia para ti,
quemo grasa animal para tu regocijo.
Ácida es la caricia de la cuerda sobre el muslo.
Acre es el alivio
acompasado por el frenético golpeteo de tablas
y el rasgueo de arpas
y guitarras.
Y a la leche de la luna
se le suman remolinos
que levantan la piel de los que miran.
Más allá del lugar
donde los hombres
son desatadas bestias entretenidas
gozando el beneficio del tormento.
Tales son mis palabras
y aquel que participa tiene vedada la comprensión.
Los bienes serán repartidos
y yo me enriqueceré con la mies.
Aunque ahora no sea más que agua y sal
en la más alta marea.
Ser confuso y desbocado como océano revuelto.
Enseñaré el origen del mal.
Enseñaré el origen del bien.
Y tú vendrás por el camino del que busca a dios
y no lo encuentra.
Y si vinieras,
hablaríamos de los placeres de la carne
y de los dones del espíritu.
Y si todavía no lo creyeras,
verías orinar a los hombres a los pies de los caballos,
verías a los niños hincar los dientes en los panes de cebada.
Y serán dulces las hojas erizadas de la ortiga.
Te convertirás en hombre de alma seducible,
conocedor del mal antiguo
y del espíritu indomable de los sueños.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario