18 abril 2011

YOLANDA SÁENZ DE TEJADA.

A Ángel González


Ayer,
cuando era casi mañana,
volví a casa
cansada de llover.


Últimamente
tengo el clima revuelto,
demasiados huracanes
en mis pechos...

Y me hice un reloj
con el tiempo muerto
que olía a podrido incierto.


Le puse besos
en las horas perdidas
y azucenas
en los minutos devorados.


Una horquilla en la correa
para sujetar mi sonrisa
y de camino
la razón.


Ahora lo llevo en el pelo
para que todo el mundo me pregunte.
Horas rubias,
rizadas en mi cabeza.







No hay comentarios: