20 mayo 2011

Silencios Encontrados . Poesía en la distancia


Desde la ventana de nuestro blog, queremos compartir con todos nuestros amigos este quinto libro Silencios encontrados de la colección “Poesía en la distancia “, así iremos abriendo, poco a poco, las páginas del mismo.






Prólogo



SILENCIO, SE ESCRIBE


Si el poema tuviera una patria a la que pertenecer


probablemente sería el silencio. El poema y el poeta precisan


silencio para extraer el combustible de sus emociones y también


en silencio se traduce el éxtasis posterior a la lectura. Tal vez,


como mucho, un suspiro o un breve lamento pueden perturbar


por unos instantes ese silencio, esa porción de nada donde todo


se sostiene, especialmente los versos.


Es en ese peregrinar de las emociones donde los versos


acaban encontrándose en el mismo camino. Silencios


Encontrados, el quinto libro de la colección poesía en la


distancia, es buen ejemplo de ello. Durante el proceso de


escritura de este libro, versos anónimos llegan al poeta pidiendo


continuidad a cambio de su propio anonimato. Tal vez lo más


difícil de este proyecto —que llevan a cabo con éxito Lupe


García Araya y Pedro Javier Martín Pedrós— sea que el poeta


debe asumir su propio anonimato antes de aceptar el del otro;


ser un desconocido para sí mismo, inmiscuirse más que nunca


en el silencio para encontrar y perpetuar un silencio ajeno que


precisa del suyo propio para convertirse finalmente en verso, en


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el verso preciso, en el verso puntual que comprende —en la


doble acepción del término— el verso anterior y está llamado


a ser antesala del verso al que precede. Tarea difícil y reto


personal para el poeta que acepta.


No pude resistirme a intentarlo en la entrega anterior de


poesía en la distancia que bajo el título de Sin dejar Señales se


convirtió en más que un reto, una forma de plantarme cara a mí


misma y ver hasta qué punto el poeta puede salir de su


ensimismamiento para encontrarse con otros poetas por el


camino, cuyo nombre desconoce al igual que ignora las


emociones que los impulsan y las fuentes de las que beben.


Esta vez, desde la orilla de la escritura, desde estas páginas


que Lupe y Pedro Javier me prestan, compruebo de nuevo y


con cierta nostalgia, el espléndido resultado de su experimento.


Siempre es positivo, siempre satisface y la prueba a la que nos


enfrentamos, sólo por el hecho de pasarla, hace que te sientas


pleno, satisfecho.


De los catorce autores y de sus catorce silencios resultan un


puñado de versos que se encuentran y se acoplan a la


perfección, como si no vinieran de manos distintas, de


diferentes experiencias, de corazones cuyo latido nos es


completamente ajeno y desconocido. Donde más increíble y


enriquecedora resulta la experiencia es en el poema colectivo


donde el texto escrito al alimón pasa a ser territorio transitado


por todas y cada una de las catorce voces hasta conformar una


única voz, un grito que de tan unitario vuelve a transformarse


en lo mismo que lo precedió: silencio.


Y es que puede que a pesar del barullo, del ruido, del runrún


constante que ensordece este mundo cuyo motor nunca


para, puede que a pesar de eso, al final, todos seamos silencio.


Pues qué sostiene nuestros pensamientos y nuestras ideas si no



es el silencio, de dónde manan nuestros versos si no es del


silencio. Por suerte se transforma en poesía y los silencios, igual


que los versos que componen este libro, se encuentran del


mismo modo y con el mismo anhelo con que lo hacen los


poetas, anónimos durante el proceso de escritura, pero que


recuperan su nombre y su apellido, su identidad, una vez que


los versos se transforman en este libro que ahora tienes en las


manos. Los poetas, por fin se presentan y se reivindican, sonríen


entre sí, encantados de haber compartido las hojas de un libro


que es lo más parecido a vivir una emocionante aventura con


final feliz; así, desprendidos del ropaje del anonimato e izando


la bandera de su propia voz, de su voz única, ya en la segunda


parte del libro, encontramos sus poemas, sus pensamientos más


íntimos, que nos dan una idea de lo que sueñan, de lo que son


y nos ofrecen lo mejor que un poeta puede ofrecer de sí mismo:


su propio silencio encontrado y para siempre convertido en


verso.


TZIAR I EZ MÍNGU ARNÁIZ


Barakaldo, 16 de diciembre, 2010


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