23 enero 2012

Puri Teruel Robledillo,



HE APRENDIDO



He aprendido a quererme
más que a tí mismo,
a vivir con las manos vacías, y
a conocerme sin intimidaciones,
sin que nadie pueda sustraerme
ni un ápice de mí.
Porque yo era esa mujer
que se esfumaba al menor
contacto con tu aire,
que se oxidaba cuando tu
saliva rozaba mis sienes,
y moría... despacio.
Siempre me vivías desde tu boca.
Para bien o para mal.
Porque yo era esa mujer
que esquivaba los proyectiles
que lanzaban tus palabras.
Me limitaba a bajar
despacio por tu risa,
y esconderme en la comisura
de tus labios
-mi sitio preferido de tí-
porque tu siempre estabas
a un metro por encima,
y yo era esa mujer
que te miraba desde abajo
y observaba tus gestos,
y vivía solo la vida que te
pertenecía
a tí









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