Tu voz al otro lado del teléfono :.
Tu voz, más allá del invierno
y tus pasos colonizando presencias
en la escarcha
que cubre
este poema.
Las calles y sus restaurantes
te seguían esperando
como esperaba yo
el calor
de tu nombre
o como, sencillamente, me esperabas tú.
Siempre tú.
En esto de la espera
podrían proclamarte campeona del mundo,
quizá seas la protagonista
del Muelle de San Blas,
y yo el tipo de aquel sueño
que nunca consigue vestirse
y siempre llega tarde a su cita…
Tu voz, más cerca de la primavera
y tus pasos
acuchillando
ausencias.
No no éramos nosotros
el día en que, sin despedirnos,
nos hicimos invisibles.
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