13 junio 2012

Pilar Blanco Díaz



PILAR BLANCO DÍAZ


Pilar Blanco Díaz nació en Bembibre (León) y vive en Alicante desde 1985, donde imparte clases de Lengua y Literatura. Ha publicado, hasta la fecha, nueve libros de poesía: Voz primera. Poemas de amor y agua. Barro (Colección Vasija de poesía) 1982. Mundos disueltos. Algaida, Sevilla, 1998. Vocabulario íntimo. Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, Alicante, 1998. A flor de agua. Visor, Madrid, 2000. Mar de silencio. Ayuntamiento de Las Palmas, 2004. Ceniza. Hiperión, 2004. La luz herida. Algaida. Sevilla 2005. El jardín invisible. Rialp, 2007 y Zarzalúa (traducción al gallego) La Coruña, 2007. Figura en antologías como Barro. Antología primera. (1978-1993). Sevilla, 1993; Presencias del origen en la poesía leonesa actual. (Homenaje a Antonio Colinas.) León. Colección Letras de Venatia, 1999; Diez años de poesía del Premio Jaime Gil de Biedma, Diputación Provincial de Segovia, 2000; Alimentando lluvias, antología realizada por Antonio Gracia, con introducción del profesor Ángel L. Prieto de Paula. Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, Alicante 2001. Ilimitada voz. Antología de poesía escrita por mujeres a cargo de José Mª Balcells, Universidad de Cádiz 2003. Nuevas voces y viejas escuelas en la poesía española (1970-2005) Estudio de Juan Cano Ballesta. Ed. Atrio, Granada, 2007, La musa funámbula. La poesía española entre 1980 y 2005. De Rafael Morales Barba, Huerga y Fierro Editores. Y ha colaborado en publicaciones como Zurgai; El caracol del faro, Piedra de molino, Barcarola, Exlibris, Losada, Trecetrenes, Artes y Letras etc. Ha recibido, además, distintos premios de poesía entre los que destacan el Francisco de Quevedo, Madrid, 1995; un accésit del IX Premio Jaime Gil de Biedma, Segovia, 1999. Premio Internacional Miguel Hernández, Orihuela 2003; Premio Alegría, Santander 2005 y San Juan de la Cruz, Ávila 2007.

Poética

Esperar que la luz nos atraviese
y dirigir su rayo.
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SI SOÑAR ES INÚTIL…


Si soñar es inútil
-conozco la armonía de su caricia ciega-,
no puedo imaginarme el color de la vida,
arco iris manchado,
hambre de destrucción sin pasos paulatinos.
Si soñar es inútil
-y no alcanzo las dudas
casi desmenuzadas por olvido y memoria-,
se romperán los pasos de las calles vacías
de tanto alumbramiento
de la pálida vida,
constelación opaca
desde donde no hay guiños de astros imaginados.
Si soñar es inútil
mejor no respirar, mejor cerrar los ojos
y perder para siempre la imagen despiadada
del oscuro deseo,
de la gris esperanza,
del beso en que jamás debimos aprendernos.


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