14 julio 2012

Ada Salas




No limpian las palabras.
Alumbran una isla en el lugar
del miedo y extienden una rama
al paso de los pájaros. Acogen
cuanto nace del hambre de las cosas
y mueren en silencio.
Pero su amor no limpia.


Como no limpia el llanto
el rastro
de estar vivos.


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1 comentario:

faustino lobato dijo...

Maravillosa la poesía de esta paisana. Gracias Francisco Javier por traernos estos versos.