Aquella vez
había
dejado la bicicleta apoyada sobre el muro
para ofrendarle un recuerdo a mi
abuela.
Al
regreso sólo estaba su sombra
y
sobre la pared descascarada
escrito un haiku
que
hablaba sobre mi futuro.
.
Esta
vez
cincuenta y tres años
después
la
sombra de mi bicicleta sigue allí
y
sobre la pared descascarada
un
nuevo haiku
habla
sobre mi pasado
y
habla sobre mi nieta.

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