Hace ya tiempo
que no sé de ti...
A
Cándida Guerrero Natera
Hace ya tiempo que no sé de ti
y está la
sierra como te gustaba
con el otoño.
Por Escalonias y por San Calixto
a
las primeras lluvias han crecido
las hierbas y una seña silenciosa
me
entregan tuya en verdor y aroma.
Las ciervas ramonean acebuches
y está la
brama resonando fiera,
en el fragor del monte su sollozo.
El venado de
sombra taciturna
alza la cuerna como un candelabro
que incendiara de celo
y oro el bosque,
y el jaro jabalí híspido bate
el hosco ramo prieto de la
encina,
tal me decías.
Hace ya tiempo que callas, lejana.
Mañana de
los lunes en el viejo
archivo provincial, legajos, cintas
rojas de las
carpetas, boletines.
Todo el oficinal rito perenne
se estremecía al aire
del lentisco,
al varear de juncos en las fugas,
al corno inglés en óperas
de Weber.
Y queda aún olor de jara y pólvora,
en el veraz relato,
entre tus manos,
hace ya tiempo.
Y pienso en ti y sonrío y me es
grata
tu memoria, como una prenda usada
de abrigo al calofrío de la
casa.
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