Fina García Marruz. Nació en La Habana el 28 de abril de 1923. Cursó la
primaria en el Colegio Sánchez y Tiant y el bachillerato en el Instituto de
La Habana. Se
doctoró en Ciencias Sociales en la Universidad de La Habana en 1961. Se interesó por la
literatura desde su adolescencia, por los años de la visita de Juan Ramón
Jiménez a Cuba (1936). Integró el consejo de redacción de la revista Clavileño (1943). Formó parte de los
poetas, junto a su esposo Cintio Vitier, del Grupo Orígenes. En la revista Orígenes colaboró asiduamente con
poemas, ensayos y notas críticas. Desde 1962 se desempeñó como investigadora
literaria en la
Biblioteca Nacional José Martí y desde su fundación en 1977 hasta
1987 perteneció al Centro de Estudios Martianos, donde alcanzó la categoría de
Investigadora Literaria, integrada al equipo realizador de la edición crítica de
las Obras Completas de José Martí. Ha colaborado además en Lyceum, Nueva Revista Cubana, Cuba en
la UNESCO, Islas, La
Gaceta de Cuba, Unión,
Revista de la
Biblioteca Nacional. En Anuario Martiano ha publicado diversos
ensayos sobre Martí. Participó con otros intelectuales cubanos, en el coloquio
internacional en torno a José Martí, celebrado en Burdeos (Francia) en 1972, con
el trabajo El tiempo en la crónica norteamericana de Martí. Su poesía ha sido
traducida a varios idiomas (cf. especialmente en Poeti ispanoamericani del novecento, por
Francesco Tentori Montalto, Milano, 1987). Entre otras antologías, figura en la
realizada por Carmen Conde: Once grandes
poetisas hispanoamericanas, Madrid, 1967; y en la de Margaret Randall: Breaking the silence, Vancouver, Canadá,
1982. Se le otorgó el Premio Nacional de Literatura en 1990. En ese mismo año
apareció el estudio de Jorge Luís Arcos En torno a la poética de Fina García
Marruz. Ha viajado a Estados Unidos, México, España, Checoslovaquia y
la Unión
Soviética.
Sé el que
eres.
Píndaro
Ama la superficie casta y triste.
Lo
profundo es lo que se manifiesta.
La playa lila, el traje aquel, la fiesta
pobre y dichosa de lo que ahora existe.
Sé el que eres, que es ser el que tú eras,
al ayer, no al mañana, el tiempo insiste,
sé sabiendo que cuando nada
seas
de ti se ha de quedar lo que quisiste.
No mira Dios al que tú sabes que eres
-la luz es ilusión, también locura-
sino la imagen tuya que prefieres,
que lo que amas torna valedera,
y puesto
que es así, sólo procura
que tu máscara sea verdadera.
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