01 agosto 2012

Fina García Marruz




FINA GARCÍA MARRUZ

Fina García Marruz. Nació en La Habana el 28 de abril de 1923. Cursó la primaria en el Colegio Sánchez y Tiant y el bachillerato en el Instituto de La Habana. Se doctoró en Ciencias Sociales en la Universidad de La Habana en 1961. Se interesó por la literatura desde su adolescencia, por los años de la visita de Juan Ramón Jiménez a Cuba (1936). Integró el consejo de redacción de la revista Clavileño (1943). Formó parte de los poetas, junto a su esposo Cintio Vitier, del Grupo Orígenes. En la revista Orígenes colaboró asiduamente con poemas, ensayos y notas críticas. Desde 1962 se desempeñó como investigadora literaria en la Biblioteca Nacional José Martí y desde su fundación en 1977 hasta 1987 perteneció al Centro de Estudios Martianos, donde alcanzó la categoría de Investigadora Literaria, integrada al equipo realizador de la edición crítica de las Obras Completas de José Martí. Ha colaborado además en Lyceum, Nueva Revista Cubana, Cuba en la UNESCO, Islas, La Gaceta de Cuba, Unión, Revista de la Biblioteca Nacional. En Anuario Martiano ha publicado diversos ensayos sobre Martí. Participó con otros intelectuales cubanos, en el coloquio internacional en torno a José Martí, celebrado en Burdeos (Francia) en 1972, con el trabajo El tiempo en la crónica norteamericana de Martí. Su poesía ha sido traducida a varios idiomas (cf. especialmente en Poeti ispanoamericani del novecento, por Francesco Tentori Montalto, Milano, 1987). Entre otras antologías, figura en la realizada por Carmen Conde: Once grandes poetisas hispanoamericanas, Madrid, 1967; y en la de Margaret Randall: Breaking the silence, Vancouver, Canadá, 1982. Se le otorgó el Premio Nacional de Literatura en 1990. En ese mismo año apareció el estudio de Jorge Luís Arcos En torno a la poética de Fina García Marruz. Ha viajado a Estados Unidos, México, España, Checoslovaquia y la Unión Soviética.


AMA LA SUPERFICIE CASTA Y TRISTE

Sé el que eres.
Píndaro

Ama la superficie casta y triste.
Lo profundo es lo que se manifiesta.
La playa lila, el traje aquel, la fiesta
pobre y dichosa de lo que ahora existe.
Sé el que eres, que es ser el que tú eras,
al ayer, no al mañana, el tiempo insiste,
sé sabiendo que cuando nada seas
de ti se ha de quedar lo que quisiste.
No mira Dios al que tú sabes que eres
-la luz es ilusión, también locura-
sino la imagen tuya que prefieres,
que lo que amas torna valedera,
y puesto que es así, sólo procura
que tu máscara sea verdadera.


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