12 septiembre 2012

Aura Sabina




HOSPITAL



Doña Blanca paseaba muy cerca,
por las jardineras,
sobre las ambulancias,
en los pasillos.
Se columpiaba en los sueros
y regalaba caricias
a todas las jeringas.
Me miró desde las colillas.
Respiraba sobre mis orejas,
casi las mordía, pero se contuvo.
Vi cómo se llevó el aliento
de un niño y un adulto,
mientras me decía,
ya a cierta distancia
y sonriente:
"Todavía tienes que aprender
sobre la compasión.
Cuida a tu madre.
Ahí la dejo otro ratito nomás".


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1 comentario:

Aura Sabina dijo...

Agradezco su consideración. Me gustaría que retiraran este poema y me permitieran enviarles algún otro. Gracias.