HOSPITAL
Doña Blanca paseaba muy
cerca,
por las jardineras,
sobre las ambulancias,
en los pasillos.
Se columpiaba en los
sueros
y regalaba caricias
a todas las jeringas.
Me miró desde las
colillas.
Respiraba sobre mis
orejas,
casi las mordía, pero se
contuvo.
Vi cómo se llevó el aliento
de un niño y un adulto,
mientras me decía,
ya a cierta distancia
y sonriente:
"Todavía tienes que aprender
sobre la compasión.
Cuida a tu madre.
Ahí la dejo otro ratito
nomás".

1 comentario:
Agradezco su consideración. Me gustaría que retiraran este poema y me permitieran enviarles algún otro. Gracias.
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