Todas las tardes hablas con él en
silencio,
y sé que lloras escodido su recuerdo.
En el huerto olfateas sus pasos
y aún esperas que aparezca
con esa botella de fatiga
para llenar dos vasos.
-¡Trae el limón!
Exclamabas:
Y tu puño secando el sudor
y sé que lloras escodido su recuerdo.
En el huerto olfateas sus pasos
y aún esperas que aparezca
con esa botella de fatiga
para llenar dos vasos.
-¡Trae el limón!
Exclamabas:
Y tu puño secando el sudor
abría
la última cosecha.
Hoy,como cada tarde en la garriga
le colocastes su silla.
Y descubriste sus ojos
en las calabazas,
y te besaron los tomates,
en esa tediosa humedad de verano
que parecía el abrazo de aire
de un padre.
Sólo conocí su voz
y vestida en una funda de móvil
compartí el sendero...
la última cosecha.
Hoy,como cada tarde en la garriga
le colocastes su silla.
Y descubriste sus ojos
en las calabazas,
y te besaron los tomates,
en esa tediosa humedad de verano
que parecía el abrazo de aire
de un padre.
Sólo conocí su voz
y vestida en una funda de móvil
compartí el sendero...
Me duele cuando la saeta de
tus palabras
lo resucita
y verde es su memoria
pues amas lo que él le daba vida.
Querido amigo
desde su muerte,
ni los muebles se están quietos,
mudan las costumbres
y los cambios te dan miedo.
Compartamos con aceite de oliva
la recolecta
de Julio.
Y sigue empujando la carretilla negra...
lo resucita
y verde es su memoria
pues amas lo que él le daba vida.
Querido amigo
desde su muerte,
ni los muebles se están quietos,
mudan las costumbres
y los cambios te dan miedo.
Compartamos con aceite de oliva
la recolecta
de Julio.
Y sigue empujando la carretilla negra...


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