DULCE FURIA
Qué fulgor
derramado esta luna de cera,
qué
imparable este río
de mis
venas abiertas
vertiéndose
incesante en tu mar sin orillas.
Qué raudal
de agonía
desatinada
y plena,
de mi boca
a tu boca,
de tu mar a
mi arena.
Qué
deslumbrante herida,
qué llama
inapagada,
qué dulce y
ardua furia de cuerpos anudados,
qué tierna
la derrota después de la batalla...

No hay comentarios:
Publicar un comentario