17 marzo 2013

Ivonne Sánchez




Ivonne Sánchez Barea. Pintora, escultora y poeta española. Nace en Nueva York en 1955, estudia Arte en Colombia, Francia y España. Artista multidisciplinar y versátil, desde temprana edad alianza la expresión poética-artística imbricando las disciplinas como propio compromiso vital. Ha realizado exposiciones de pintura en España, Guatemala, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Francia, Egipto, etc. Su constante investigación es moldeada por el pensamiento con el estudio de varios autores. En los poetas contemporáneos encuentra respuestas, confluyendo desde la estructura del pensamiento, uniendo en la globalidad, las figuras literarias universales. Su expresión plástica parte de la des- estructuración las formas clásicas que se impregna de los correspondientes referentes escultóricos del siglo XX. En su pintura parte de los impresionistas, y el clasicismo para componer y verificarse en un expresionismo contemporáneo y todo este complejo contenido se imbrica, creando desde los planos las dimensiones espaciales-temporales con una clara identificación, unificando la poética con la pintura y escultura y las artes plásticas a la poesía. Los conceptos Espacio-Tiempo confluyen en ella, construyendo metáforas y paradigmas, implicando a la ciencia y asiendo, entrelazando, las disciplinas desde su peculiar sensibilidad. Ha recibido premios de escultura, pintura y poéticos. De entre estos últimos destacan: 2º premio Huétor Vega (2006), 1º Premio Mujeres Poetas Internacional 2010, y finalista en Latin Heritage Foundation 2010. Su obra se puede visitar permanentemente en: http://www.eiseke.org   y  http://www.ivonne-art.com   



Rendición




Me rindo,
me rindo ante los brazos
que se elevan y me abrazan,
niño de la guerra,
niño huérfano,
con piel de hambre y angustia seca.

Se vence la vida
partiendo el alma,
nadie elige la suerte,
ni el tiempo,
ni la historia.

Me rindo,
me rindo recogiendo los pedazos
del corazón doblado,
me encojo desde mis esquinas
y me tiendo sobre el prado.

Sobre el prado,
la sangre se vuelve verde
y vuelo rendida hacia al cielo,
llorando la esperanza,
besando la tierra
que me cobija antes de vivir
y después de muerta.

Me rindo porque aun estoy viva.



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