Señora
de los sesenta
(De colores-I)
Ahora, morena, cimbra…
dulce café,
ojos-noche
... madreselva del agua
campo eterno en
azabache;
vibra la fibra del viento
bajo tus senos hembrunos
y la
morada en mi aliento
son tus helechos montunos
la siesta abre sus
lunas
enamorándome espigas
están rondando silencios
y nos susurran
enigmas,
amigas que pintan lienzos
y que paren paradigmas;
somos, en
fin, somos besos
y terciopelo sin leyes
tenemos curvas y patios
donde
abrasarnos sin ayes
por la en-noche, bruja luz,
la avenidas del
verde
tiñen de piel y virtud
vuelco y cariño que arde
sobre una dulce
quietud;
en cada esquina con poros
hay un farol-tibios cuerpos
dos
alas, dos ojos dos,
y una sonrisa en alientos
entonces, cual
alabastro,
serpentina de horizontes
estamos-vamos que un astro
alumbra
en fondo tus montes.
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