Para qué la poesía
Pablo Mora
moraleja@telcel.net.ve
Profesor Titular, Jubilado, UNET
San Cristóbal, Táchira, Venezuela
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Profesor Titular, Jubilado, UNET
San Cristóbal, Táchira, Venezuela
Para revivir cada día
Alegría, alborozo, en orden a la obra colectiva en cierne.
Sociedad Poética que nos confirma que la existencia no es más que un plagio
(Moravia) y que todos los poetas escriben las mismas cosas con uno que otro
colorido. Poesía, Sociedad Anónima. Tal vez la única continuidad de la
Poesía sea ese hormigón profundo que, de siglo en siglo, establece una
solidaridad poética universal. Sólo existe un poema y un poeta y hasta una sola
palabra para los hombres y los libros que existen, existieron o existirán. Un
mismo hombre converge con el otro, océano de por medio, con la misma angustia,
con el mismo dolor, para ver eidéticamente la misma gota de lluvia
deshojada en la trinchera, en la vanguardia, en las barracas de la guerra
cotidiana.
Un pedazo de pan para los pájaros. Un alarido entre la guerra. La
imagen vegetal de la lechuga. Un alpargata recibiendo sol. La sílaba final del
viento... Sed de viento, de maíz, de pan. Palabra, cosa, huella, sombra y
pólvora. Risa loca, risa engatillada. Atropellada rabia... El paso de Mercurio
adolescente. O Marte espantadísimo del hombre... Siempre sola, oculta, detrás
del misterio mientras murmura alrededor la noche... Crezca en tus manos la raíz
del hombre. La paz sea contigo hasta en la guerra.
"Comarca de utopía para morar". Errabundaje, trashumancia del
hombre que mira hacia la estrella. Lucha al pie del hombre, diariamente, por
saber para qué se hizo, para qué sirve la palabra; si sirve para algo la
alegría, si creen las espigas en el hombre, si vale la palabra todavía... La
palabra siempre. En la punta del tiempo navegando. Cabalga que cabalga en
las tinieblas
La medida justa del misterio humano... arma cargada de futuro...
Jaula de cristal, hembra jadeante... Espuma de la noche, temblor de espuma, pie
de sol enfurecido. Piedra de los dioses, sueño de la piedra, piedra de los
sueños... Fecunda entraña de la luz... Lo más alto del hombre, el asombro...
¡Antes del Alma fue la Poesía!
Por sinfronismo, por el deseo de que algún día, en alguna
parte, alguien reviva nuestros sueños, alegrías, pesares, arrecheras, creencias
y esperanzas. Por arte y juego, por jugar al adivino y proponerle
adivinanzas o prepararle trampas al tiempo que se esconde en los pañuelos. Por
evasión, a pesar de tanta horripilancia en la nariz o en la bragueta. Por
ansia de inmortalidad, quedando bien sembrado aquí en la tierra como
nuestro perro en el jardín, donde nos oye, desde que el día amanece. Por
compromiso, porque quien escribe debería ser un soldado armado para
protegerse de la muerte con pistolas cargadas, capaces de hacer que cada hombre
tuviese que inventar cada día su propio día, como a Sartre gustaba. (Raúl H.
Castagnino).

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