Me niego a aceptar
que el color negro
sea definitivo,
que las jaulas sean irrompibles
y que las semanas tengan solo
siete días.
Me niego a que los de arriba,
sean siempre de las
mismas
familias,
lágrimas de los más débiles
para venderlas en programas
televisivos de gran audiencia.
Me niego a la manipulación
colectiva,
con el pretexto de que “el pueblo es cortito”,
y que no saben disfrutar de la lluvia
bajo el mismo paraguas.
Me niego a morir cada día
sin mirar a las estrellas y
poder beber agua sin contaminar.
Me niego a hacerme mayor
sin juntar mis manos con los
licenciados en la universidad
de las calles.
resignarme, a
doblegarme,
por mi forma de andar y respirar.
Me niego a que la culpa se la
echen siempre a los más débiles
y desprotegidos.
Me niego, me niego y me niego
a vivir estas soledades,
en mi propia soledad.
Pedro Javier Martín Pedrós.
Noviembre 2013
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