-
- Necesito llorar cuanto el silencio esgrime
- para acallar conciencias y neutralizar verdades.
- Trepanar con soltura los cerebros amigos
- y verificar que alguna vez existieron en mí.
- Compadres de alguna fiesta inconclusa
- a la que llegué con excesivo retraso.
- Llegue descalza como una antigua carmelita
- y mis hábitos –siempre fueron malos- impregnados de ron.
- Mas eso no fue óbice para brindar por todos ellos.
- Miles de copas he vaciado junto a mis amigos
- y fieles bebieron y fieles bebimos durante horas.
- Ninguno pudo acompañarme más allá de la vida
- ni tampoco quisieron acompañarme hasta la esquina.
- Pero mis amigos son buenos y todo lo festejan con vino.
- Y yo soy una ingrata porque siempre me quejo:
- sin comprender que ellos son mi único vino, la mejor la marca.
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario