A los espaldas mojadas
Estamos en plena nochey tenemos poco que comer.
Hoy el menú es «sueños en ayunas».
Somos despertados por focos de luz
y ruidos de desagradables y potentes motores,
nuestras alas quedan rotas,
el frío se hace más intenso,
las olas destruyen nuestras ilusiones,
el bebé que nos acompaña
es amamantado por nuestros fuertes latidos
y frustraciones.
Malditos dólares USA perdidos en viajes a
la muerte.
Nuestro océano huele a miseria.
Quizás todo esto nos sea tan frío,
tan impersonal como la habitación de
cualquier hotel, que esta tarde
me ha llevado con rumbo despistado
al orfanato de mis sentimientos
Del libro: En la bajamar.

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