16 julio 2014

© Anna Benítez del Canto





Cada ocho semanas
se acelera la vida
en los pasos de la ausencia.

Muere un ciclo y nace otro,
sin que nada cambie en el paisaje;
la misma dejadez de los ríos recorriendo sendas doloridas.

Piarán los pollos;
puntual llegará su alimento

y los veré comer, pasando hambre.

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