18 julio 2014

Pedro Javier Martín Pedrós




Aquella lectura poética,
invadió el óxido de mi
rostro,
dando paso a la luminosidad
de tu sonrisa.
¿Sabes?
Alguna vez, plantaré
amaneceres en tu vida,
la luna anidará en tus mejillas,
lo cotidiano cristalizará en la
cresta de tus encantos.
Es preciso que esto ocurra
para que el invierno nos
sea cálido y generoso.


Del libro: Huellas de agua




No hay comentarios: