08 octubre 2014

Antonio Manuel Fernández Morala



AUSENCIAS



Y no nos acostumbramos a vuestra ausencia, y conocemos la verdad, y nos falta el aire
por compartir, y la caricia de vuestras manos y el abrazo cómplice.
Nos faltan vuestras miradas y vuestras sonrisas, vuestras palabras de aliento.
Y la tierra que os cubre, ya no tiene lágrimas entre sus adentros,
fiel testigo de la barbarie, se derrama en la noche oscura.
Habéis dejado las casas vacías y los zapatos ordenados debajo de la cama,
el humero encendido de recuerdos y memoria, esos que siempre nos acompañan.
Y vuestros asesinos siguen libres y sin ser ajusticiados…
Y en este horizonte  nos hallamos  perdidos…como la fuga del viento.
Enriquecéis nuestros corazones sin las murallas del miedo,
mientras nuestros ojos furtivos van al encuentro de los vuestros tan limpios.
Vivís en nosotros y nosotras perpetuamente, mientras vuestro corazón libertario
 corretea  entre las estrellas.
Ya apenas nadie escucha nuestros lamentos y la petición de justicia…
pero su silencio les persigue y sus mentiras no las lleva el olvido.
Ya sabéis  que la memoria nunca muere sin justicia,
y con este pensamiento de vida, entre la hierba y la piedra llena de musgo,
la mejilla aterida, puede aguantar más lágrimas, y noches de  sueños rotos.
Tierra de los asesinados vilmente, devuélvenos el sentido de la humanidad,
déjanos esas dolidas ausencias sin despedida, la justicia que arrecie sobre los culpables,
y así nunca nos despediremos ni del silencio, ni del aire  que llueve.
Los ojos nunca mueren, ni la memoria, ni el olvido…
Nadie sabe el nombre del que reposa debajo de la nieve y el estío,
nadie sabe el sufrimiento que se posa sobre la libertad y vuestra ausencia;
la que siempre llevaremos en nuestra memoria.

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