16 abril 2015

Luis Felipe Comendador,




LA SONRISA SARDÓNICA DE WELLES

Sonreiré en lo oscuro
porque mido mis pasos
y sé sencillamente
que sólo yo me basto
para parar el mundo.
Mío es el sí y el no,
pues visto ya el sudario
y no me importa nadie.
El azar de la lluvia



queda para el gentío.
Yo soy quien pesa la mercancía,
el que decide el precio
y también el que paga.



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