PÓNGAMONOS DE ACUERDO…
Póngamonos de acuerdo por esta vez:
tú no vendrás a herirme la mano con alaridos,
no exigirás que tenga para ti más ojos, más voz de la que puedo brotar,
no esperarás a que desconfíe de cada árbol
de lo que oculta
que tema
que tema.
A cambio, no traeré al papel la urgencia de mis bosques
que nada entienden de tu concreto y pintura,
de tus manos de mujer carbón.
Aquí está para ti
este poema servilleta:
con él me he limpiado la boca,
he frotado la ternura de los labios hasta endurecerlos.
Se sabe diminuto
este poema periódico
cartón sobre indigente
papel cigarro
lienzo ahogado de Reverón
sanitario
poema
fácil de doblar.
Que al menos te sirva para lo más mínimo,
que con él repares el desequilibrio
del taburete
del vigilante de esa escuela.
tú no vendrás a herirme la mano con alaridos,
no exigirás que tenga para ti más ojos, más voz de la que puedo brotar,
no esperarás a que desconfíe de cada árbol
de lo que oculta
que tema
que tema.
A cambio, no traeré al papel la urgencia de mis bosques
que nada entienden de tu concreto y pintura,
de tus manos de mujer carbón.
Aquí está para ti
este poema servilleta:
con él me he limpiado la boca,
he frotado la ternura de los labios hasta endurecerlos.
Se sabe diminuto
este poema periódico
cartón sobre indigente
papel cigarro
lienzo ahogado de Reverón
sanitario
poema
fácil de doblar.
Que al menos te sirva para lo más mínimo,
que con él repares el desequilibrio
del taburete
del vigilante de esa escuela.
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