02 agosto 2015
Sara Zapata
DE LA RESIGNACIÓN Y SU ENTRENAMIENTO
Nos van preparando.
De vez en cuando el sistema
nos pone a prueba
como a ese niño al que se le distrae
con un pez volador
antes de ponerle la inyección.
Son pequeños gestos sin demasiada importancia
como colocar policías municipales
en las glorietas en hora punta,
provocar retrasos en los trenes
a las 7 de la mañana,
fallos en la retransmisión de un partido de fútbol trascendental
(para el que lo sea)...
Pequeños retos sin importancia
que provocan quejas,
algún que otro insulto,
culos removiéndose inquietos en sus asientos...
Hasta que llega el plato fuerte,
el dolor de muelas sin analgésico,
la ciática social,
y nos recortan las ayudas sociales,
nos suben los impuestos,
nos quitan la palabra
(si Blas de Otero levantara la cabeza)
hunden al dependiente en la plena dependencia...
Y sonríen, asienten,
se palmean las espaldas.
Todo en orden.
El rebaño, sigue dormido.
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