26 noviembre 2015

Maite García Córdoba





Ahondan alas destempladas,
en ésta ausencia requerida.

No sé cómo trazar el camino,
ése, que ya lleve, la llave clara a tu boca.

Y entre mi rubor y tus manos anheladas,
quizás ya asoma inquieto mi sentimiento.

Rio raudo, fresco y con tu nombre.
Ay! siempre con tu nombre.

No tardes, que tengo olas tardías,
llenas de todos los deseos.

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