Jose Angel Garrido Cárdeno
LA CALLE SUCIA
No es tiempo para dormir.
La decisión se ha revolcado en el lodo de la impaciencia,
cuando amanezca me convertiré
en estatua que respira.
Rápido, rompedme a patadas en trozos
que no pueda pegar nadie.
Sin miedo, que solamente es barro
lo que me cubre.
No sentiré dolor alguno,
giraré la vista hacia atrás
sabiéndome perseguido.
Dejaré la calle sucia con mis restos,
correré más ligero y más limpio
mientras miro como barre el maestro.
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