01 abril 2016

Luis Hervás Cuartero



A TI, HERMANO


Quiero que se iluminen tus ojos.
Quiero ver en ellos un hilo de maldad,
el rastro sombreado de un insulto,
el deseo fugaz de una venganza,
pues la venganza, más que el amor,
necesita el tibio mecerse en el futuro.
Y yo quiero ver ese futuro en tus ojos
para lo que tú desees, para lo que tú
te ordenes. Y quiero notar en la yema
de tus dedos el tacto de la vida
que nos queda a ti y a mí, hermano,
el tacto de la felicidad que te debes,
el tacto alegre de las horas
que por compartir nos quedan.





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