02 agosto 2010

FRASE DEL DIA

Somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños.


William Shakespeare


Servicio cortesía de Proverbia.net

ANTONIO AGUILAR


BESOS

Él había llegado un lunes por la noche. Después de cenar se sentaron en el salón. De pronto, como movidos por un deseo irrefrenable se besaron. Al principio no le dieron más importancia, pero al comprobar en el reloj de pared que había pasado una breve eternidad (pero a fin de cuentas, eternidad) y que para ellos había durado lo que un parpadeo, empezaron a sospechar que algo extraño estaba sucediendo.
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Intentaron separarse pero les faltó la voluntad. Simplemente no querían. Estaban dulcemente atrapados en un beso interminable. Después de las horas pasaron los días, después de los días las semanas. Sintieron la debilidad propia de la inanición, la constricción de las necesidades más básicas. Pero no podían. No querían deshacer el beso en el que estaban ensimismados. El uno en el otro. Como dos Narcisos que se reconocían el uno en el deseo del otro.
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Los encontró a las semanas el carpintero que había llevado al fin el mueble de la cocina. Algo sencillo para la pared que quedaba libre. Un espectáculo dantesco, fue la frase que eligió para describir lo que había presenciado. No tenía muy claro quién era Dante, pero le pareció de una forma intuitiva el adjetivo apropiado.
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En el salón de los pasos perdidos, no pudiendo separarse y sin poder tampoco con el hambre, se habían devorado.
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(Antonio Aguilar, extraído de su blog
Salón de los pasos perdidos)

CAMILO DE ORY


BUENOS AMIGOS
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Tres hurras por el óxido
que devuelve
la dignidad perdida
al objeto
vilmente repintado
y dota
de salvadora pátina
al que
nunca
la tuvo.


..(Camilo de Ory, Por qué sólo beso a las estatuas,

Phil Collins - Another Day in Paradise (Official Music Video)

01 agosto 2010

ANTHONY DE MELLO

Cuando el Maestro de Zen alcanzó la iluminación, escribió lo siguiente para celebrarlo:

«¡Oh, prodigio maravilloso: Puedo cortar madera y sacar agua del pozo!».

Para la mayoría de la gente no tienen nada de prodigioso activi¬dades tan prosaicas como sacar agua de un pozo o cortar madera. Un vez alcanzada la iluminación, en realidad no cambia nada. Todo sigue siendo igual. Lo que ocurre es que entonces el corazón se llena de asombro. El árbol sigue siendo un árbol; la gente no es distinta de como era antes; y lo mismo sucede con uno mismo. La vida no prosigue de manera diferente. Puede uno ser tan variable o tan ecuánime, tan prudente o tan alocado como antes. Pero sí existe una diferencia importante: ahora puede uno ver todas las cosas de diferente modo. Está uno como más distanciado de todo ello. Y el corazón se llena de asombro.

Esta es la esencia de la contemplación: la capacidad de asombro. La contemplación se diferencia del éxtasis en que éste lleva a uno a «retirarse». Pero el contemplativo iluminado sigue cortando madera y sacando agua del pozo. La contemplación se diferencia de la percepción de la belleza en que ésta (un cuadro o una puesta de sol) produce un placer estético, mientras que la contemplación produce asombro, prescindiendo de que lo que se contemple sea una puesta de sol o una simple piedra.

Y ésta es prerrogativa del niño, que con tanta frecuencia se asombra. Por eso se encuentra tan a sus anchas en el Reino de los Cielos.

ANTHONY DE MELLO de su libro EL CANTO DEL PÁJARO.