01 febrero 2012

Angel González,



Esperanza,
araña negra del atardecer.
Tu paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.
Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible...
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.

Foto de Susanne-K.

Rocío Márquez - Qué no daría yo -

Gabriel Garcia Marquez,



Si alguien llama a tu puerta,

amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en su tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida armonía.
Si alguien llama a tu puerta y todavía
te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa se desangra el día.
Si alguien llama a tu puerta una mañana
sonora de palomas y campanas
y aún crees en el dolor y en la poesía.
Si aún la vida es verdad y el verso existe.
Si alguien llama a tu puerta y estás triste,
abre, que es el amor, amiga mía.


Imágen de kurrucucu

Orietta Lozano



Ritual secreto

Amante mío, estoy desnuda, más fresca que el agua azul
para tu noche de amor.
Cada extremo de mi boca,
cada esquina de mis miembros
se apresuran como ágiles peces
hacia tus tibias aguas.
Amante mío, yo deseo la mordedura de tus dientes
y me encamino temblorosa hacia cada uno de tus dedos,
me detengo a mirar tu cuerpo a través de oscura cerradura
e incontenible deseo se posa en mis húmedos senos.
Por tí se escapa la sequedad de mi boca,
mi mirada de brújula perdida en tus rincones,
floto voluptuosa en tus profundas aguas
y me abro como flor nocturna a tu plácida noche.
Mi cuerpo, fiesta fértil y lasciva.
Paséeme solitaria, desnuda ante tu noche,
siémbrame semillas olorosas a sal.
Mírame desnuda
con la hermosa sospecha
que mi vientre será fértil a tu salada lluvia.
Mi caverna, tibia y silenciosa, guarida perfecta
de tu solitario cuerpo,
Mi boca es suave entre tus dientes,
mi lengua, pájaro que anida en tu boca.
Por mi carne fluye sudor de hierro
y me prendo
como alga marina a tu confuso mar.
Soy la obra inconclusa
con infinitas posibilidad es para un final.
Me entrego fácil a tus brazos,
con el misterioso encanto de un ritual.





TERESA ABURTO URIBE



Teresa Aburto Uribe nació en octubre de 1965 en Puerto Montt Chile. A los cuatro años de edad su familia y ella se trasladaron a Coyhaique (Patagonia Chilena). En 1975 y a raíz del golpe de estado en este país, se vieron obligados a emigrar a la Argentina, país que los acogió amablemente.


Viviendo en la ciudad de Puerto Madryn, y ya con 12 años, Teresa descubrió su vocación por la escritura mediante un juego escolar. Su primer intento de poema se llamó "Está llegando la primavera", manuscrito extraviado en su momento. A los 14 años escribe "Las maravillas del Universo" y algunos otros que forman parte de los primeros poemas más elaborados y de mejor contenido. A instancias de su profesora de Literatura el poema "Las Maravillas del Universo" participó de el certamen literario "Escritores Inéditos del NOA" habiendo sido elegido para formar parte de la Antología Editada en esa zona de Argentina.


El trabajo literario continuó creciendo, y la participación en diversos concursos literarios se hizo frecuente llegando así a formar parte de la nómina de escritores inéditos de la provincia del Chubut (Argentina), situación que le permitía contacto asiduo por correspondencia con diversos exponentes de la poesía patagónica argentina.


En el año 1991 participó en el Eistedvod del Chubut, (fiesta cultural de origen galés), en el certamen " Corona al Poeta". Ganó el tercer lugar entre 143 participantes, con el poema "Aquel Puerto Solo".


Siguió escribiendo y participando en diversos certámenes, hasta que en 1994 escribe su primera novela Las Fronteras del Corazón, cuyo contenido está directamente ligado al tema del destierro dada la situación vivida en Chile en 1973.


En 2002 regresa a vivir a Chile, con el objetivo de descubrir su cultura original y continuar cultivando el arte de la escritura, en su eterna búsqueda de material para seguir incursionando en el género de la novela. Se establece en su ciudad natal y se casa. A los cinco años su marido muere repentinamente, y decide regresar con su hija a Argentina, donde sigue radicada.

UNA TARDE CUALQUIERA



Volveré una tarde de septiembre
con los primeros soles
y las últimas ballenas,
caminaré tus playas
y tus doradas dunas,
me perderé en la bruma
de una tarde cualquiera.
Mi corazón
no habrá partido entonces,
será como no haberme ido nunca,
seré parte de ti otra vez,
te cantaré mis deseos
y me dormiré en la humedad
de tu oleaje blanco,
en el olor a mar sereno,
sobre un colchón de caracolas.
Volveré a caminarte una tarde...
una tarde como esas tantas
en que te he dado mi infancia,
volveré a darte mis sueños,
mi sonrisa, como tantas mañanas
y de mis noches,
las últimas lágrimas.
Volveré a ti,
aunque nunca me he ido,
y seremos otra vez
cielo y mar...
arena y espuma...
profundidad e infinito...