02 junio 2014
Ernesto Cardenal,
Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gangsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee llos anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans.
Será como un árbol plantado junto a una fuente.
Mercedes Escolano
UN INVIERNO EN LISBOA
Una ciudad bajo un sol tibio de invierno
con calles bajando en desorden hacia un río,
chimeneas de carbón en un cielo manchado,
tabernas en penumbra, casi en silencio.
La vida entra a traición, por el costado,
y atraca como un barco más al puerto.
De dónde viene, a dónde va, qué importa.
Una ciudad sin prisas, donde el tiempo
se mide por cafés, a breves sorbos.
Cuando cae la noche y la humedad con ella,
todas las calles conducen al cielo
y el río se abre como un peine.
Félix Grande
Dame ungüento de carne, loba
La prisa despareja con que miro tu piel
la premura apretada con que altero tu cuerpo
y este desasosiego en que empapo mi lengua
para hablarle a tu carne y lamer a tu voz
son como ávidas gotas de estaño compasivo
que busca aminorar las grietas de la muerte
La planta de la edad nos chupa nuestros días
abriéndose como una flor negra, abominable
y en este esplendor de hoy se oculta la simiente
de una desposesión calcinada y perversa
como la del desierto. En el calcio del tacto
hay una lenta caries que nos invade desde
el fin aterrador del tiempo y de la vida
Presuroso y perdido unto en mí tu persona
y soy un bulto de hombre y de loco y de perro
que corre por tu cuerpo y a la vez por un túnel
despavoridamente lamiendo en las tinieblas
la premura apretada con que altero tu cuerpo
y este desasosiego en que empapo mi lengua
para hablarle a tu carne y lamer a tu voz
son como ávidas gotas de estaño compasivo
que busca aminorar las grietas de la muerte
La planta de la edad nos chupa nuestros días
abriéndose como una flor negra, abominable
y en este esplendor de hoy se oculta la simiente
de una desposesión calcinada y perversa
como la del desierto. En el calcio del tacto
hay una lenta caries que nos invade desde
el fin aterrador del tiempo y de la vida
Presuroso y perdido unto en mí tu persona
y soy un bulto de hombre y de loco y de perro
que corre por tu cuerpo y a la vez por un túnel
despavoridamente lamiendo en las tinieblas
01 junio 2014
Mónica Suárez
SOLEDAD EN AGUA
Viene la soledad rompiendo agua,
camino de sal y la derrota.
Otra vez los ojos se tropiezan,
rompen las olas,diques de los párpados.
En la mirada se agita la tormenta,
tiemblan las sombras de las cosas,
el silencioso muro de los versos.
Huele mucho a humedad.
Tengo dentro de mi, todo el mar muerto.
Agueda Elsa
*** HOY TE INVITO ***
Ven, te invito a navegar...
Lo haremos por todo tu ser...
Partiendo desde tus labios, hasta
que me digas Basta !!... Me llevaré
en los oídos tus gemidos por el camino.
Entre los dos ya no hay distancias, acompañas
mi recorrer lento y constante, no nos damos
pausa siguiendo por las costas donde las
aguas de tu marea emergen impetuosas
bañando mis playas...causando un torrente
de sensaciones, é incitándome a regalarte
mil caricias nuevas que avanzan en
tropel sobre tu piel.
Ya la marea creció y nos llevó más allá de
donde pensábamos, no queriendo regresar...,
sólo deseando avanzar al ritmo de las olas
que vienen y van en nuestro intenso divagar.
Siguiendo así en éste navegar que tuvo un
principio..., más no sabiendo cuando
llegará el final.
(Agueda Elsa)
(RDA)
Ven, te invito a navegar...
Lo haremos por todo tu ser...
Partiendo desde tus labios, hasta
que me digas Basta !!... Me llevaré
en los oídos tus gemidos por el camino.
Entre los dos ya no hay distancias, acompañas
mi recorrer lento y constante, no nos damos
pausa siguiendo por las costas donde las
aguas de tu marea emergen impetuosas
bañando mis playas...causando un torrente
de sensaciones, é incitándome a regalarte
mil caricias nuevas que avanzan en
tropel sobre tu piel.
Ya la marea creció y nos llevó más allá de
donde pensábamos, no queriendo regresar...,
sólo deseando avanzar al ritmo de las olas
que vienen y van en nuestro intenso divagar.
Siguiendo así en éste navegar que tuvo un
principio..., más no sabiendo cuando
llegará el final.
(Agueda Elsa)
(RDA)
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