02 septiembre 2015

Isabel Rezmo





ASÓMATE


Asómate que llego tarde.
Asómate.
Que voy con prisa.
Las hojas muerden las caderas
para buscarte.
Tengo los deseos
coartados en una botella
de creciente ruido.
Y solo me digo:
Asómate,
que no te importe.
¡No tardes!
¡Ven!
¡Que sola me hallo
en ese sin sentido!
La campana suena en el árbol
al costado de mi ropa suave
en el puerto.
Desnuda en canal mirando las flores
que doblegan el tiempo.
Tan lento.
Tan ido.
Tan ciego.
Asómate,
que no te importe,
que el minuto
pase
de este gemido.

Rafael Alberti






El mar, la mar
    ¿Por qué me trajiste, padre,
    A la ciudad?
    ¿Por qué me desenterraste
    Del mar?
    En sueños, la marejada
    Me tira del corazón.
    Se lo quisiera llevar.
    Padre, ¿por qué me trajiste
    Acá?

Dulce María Loynaz






La mujer de humo
    Hombre que me besas,
    Hay humo en tus labios.
    Hombre que me ciñes,
    Viento hay en tus brazos.

    Cerraste el camino,
    Yo seguí de largo;
    Alzaste una torre,
    Yo seguí cantando.

    Cavaste la tierra,
    Yo pasé despacio.
    Levantaste un muro
    ¡Yo me fui volando!

    Tú tienes la flecha:
    Yo tengo el espacio;
    Tu mano es de acero
    Y mi pie es de raso.

    Mano que sujeta,
    Pie que escapa blando.
    ¡Flecha que se tira!
    El espacio es ancho.

    Soy lo que no queda
    Ni vuelve. Soy algo
    Que disuelto en todo
    No está en ningún lado.

    Me pierdo en lo oscuro,
    Me pierdo en lo claro,
    En cada minuto
    Que pasa... en tus manos.

    Humo que se crece,
    Humo fino y largo,
    Crecido y ya roto
    Sobre un cielo pálido.

    Hombre que me besas,
    Tu beso es en vano.
    Hombre que me ciñes:
    ¡Nada hay en tus brazos!

01 septiembre 2015

Octavio Paz






Como quien oye llover
    Óyeme como quien oye llover,
    Ni atenta ni distraída,
    Pasos leves, llovizna,
    Agua que es aire, aire que es tiempo,
    El día no acaba de irse,
    La noche no llega todavía,
    Figuraciones de la niebla
    Al doblar la esquina,
    Figuraciones del tiempo
    En el recodo de esta pausa,
    Óyeme como quien oye llover,
    Sin oírme, oyendo lo que digo
    Con los ojos abiertos hacia adentro,
    Dormida con los cinco sentidos despiertos,
    Llueve, pasos leves, rumor de sílabas,
    Aire y agua, palabras que no pesan:
    Lo que fuimos y somos,
    Los días y los años, este instante,
    Tiempo sin peso, pesadumbre enorme,
    Óyeme como quien oye llover,
    Relumbra el asfalto húmedo,
    El vaho se levanta y camina,
    La noche se abre y me mira,
    Eres tú y tu talle de vaho,
    Tú y tu cara de noche,
    Tú y tu pelo, lento relámpago,
    Cruzas la calle y entras en mi frente,
    Pasos de agua sobre mis párpados,
    Óyeme como quien oye llover,
    El asfalto relumbra, tú cruzas la calle,
    Es la niebla errante en la noche,
    Como quien oye llover
    Es la noche dormida en tu cama,
    Es el oleaje de tu respiración,
    Tus dedos de agua mojan mi frente,
    Tus dedos de llama queman mis ojos,
    Tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,
    Manar de apariciones y resurrecciones,
    Óyeme como quien oye llover,
    Pasan los años, regresan los instantes,
    ¿Oyes tus pasos en el cuarto vecino?
    No aquí ni allá: los oyes
    En otro tiempo que es ahora mismo,
    Oye los pasos del tiempo
    Inventor de lugares sin peso ni sitio,
    Oye la lluvia correr por la terraza,
    La noche ya es más noche en la arboleda,
    En los follajes ha anidado el rayo,
    Vago jardín a la deriva
    Entra, tu sombra cubre esta página. 



Ana García Briones







Desabrocho el corazón
y lloro con los tristes.
Desabrocho el corazón
en señal de solidaridad
con los débiles,
me agarro a sus ramas
y me balanceo en sus hojas
desde una habitación
sin armas,
solo con palabras
promuevo el combate.
Desabrocho el corazón
y ensayo himnos
que solo los pájaros
y los gorriones cantores
entienden.

Del libro: Partos de luz.