02 diciembre 2015

Luisa Castro




Inocencia


Se acabó la inocencia.
Era una bebida empalagosa y breve,
una comida exótica,
ahora ya lo sé.


La probé.


De esas cosas que se toman un día
y siempre las recuerdas,
de esa gente que te encuentras
y no vuelves a ver.


Nunca sabrás lo que pasaría
en el banco de la inocencia.
Con los pies colgando
allí sólo vive la gente que no recuerdas,
lo que nunca ha pasado.


Te sentaste un momento
a escuchar desde lejos la orquesta.
Era duro y solitario
el banco de la inocencia.
Demasiada prisa en volver
como para no olvidarte algo.


Ahora ya lo sabes,
la inocencia es esa gente
que se quedó tu chaqueta.


De “De mí haré una estatua ecuestre” 1997

01 diciembre 2015

Berna Wang






Que la vida te regale en su momento...




Que la vida te regale en su momento
sólo el dolor preciso:
ni tan leve que pase desapercibido

ni tan grande que lo invada todo.
Que no te olvides
ni necesites analgésicos para olvidar.
Sólo el latido exacto en el lugar justo
para saber que la herida está ahí,
que hay que tener paciencia,
y cuidarla hasta que cure.

Alicia Calero





Espera
 


El sol se pone.
Las nubes se tiñen de colores.
Una brisa acaricia mi piel
y un majestuoso monasterio
me protege
mientras espero ansiosa
las deseadas confidencias atrasadas.

Brenda López Soler







lo que más me gusta de mí eres tú

me da igual lo que hagas
que vengas o que te vayas
lo que vivas
que poseas o que sueñes
lo que olvides
que te canses o que te asombres
lo que rias
que te asustes o te duermas
lo que busques
que mates o que mires
lo que goces
que te ocultes o que llores
lo que muestres
que camines o que entierres
lo que ames
que te des o que ignores

mi brutal egoismo.

Josefa Parra






II -Del olfato

La vainilla; el espliego; el verdín; la canela.
A veces un aroma delgado como de agua,
como de nube o lluvia; a veces un violento
perfume que recuerda la piel de una gacela,
el sudor y la sangre de un animal en celo.
Pero siempre, al final, la vainilla, el espliego...