22 julio 2016

Ramon López Velarde












Doy a los cuatro vientos los loores


de tus dedos de clásica finura


que preparan el pan sin levadura


para el banquete de nuestros amores.


Saben de las domésticas labores


lucen en el mantel su compostura


y apartan, de la verde, la madura


producción de los meses frutidores.


Para gloria de Dios en homenaje


a tu excelencia, mi soneto adorna


de tus manos preclaras el linaje.


Y el soneto dichoso, en las esbeltas


falanges de mis índices se torna


una sortija de catorce vueltas.

21 julio 2016

Ana García Briones







En una tierra
sembrada de silencios
renacen los hombres invisibles
hartos de injusticias.
En el umbral del dolor
y la paciencia
nacen las alas del mundo
los atajos
hacia las avenidas
de la esperanza.



Almudena Guzmán,






Veladamente...


Veladamente,
descorriendo pestillos,
ha llegado hasta mi cuarto
una pantera translúcida con la piel de diamante
que me morderá la nuca cuando menos lo espere.
Es el deseo.

Margaret Atwood



POEMA NOCTURNO


No hay nada que temer,
es sólo el viento
que ahora sopla hacia el este, es sólo
tu padre..........el trueno
tu madre..........la lluvia
En este país de agua
con su luna ocre y húmeda como un champiñón,
sus muñones ahogados y sus pájaros largos
que nadan, donde crece el musgo
por todo el tronco de los árboles
y tu sombra no es tu sombra
sino un reflejo,
tus padres verdaderos desaparecen
al bajar la cortina
y quedamos los otros,
los sumergidos del lago
con nuestras cabezas de oscuridad
de pie ahora y en silencio junto a tu cama...
Venimos a arroparte
con lana roja,
con nuestras lágrimas y susurros distantes.
Te meces en los brazos de la lluvia,
el arca fría de tu sueño,
mientras aguardamos, tu padre
y madre nocturnos,con las manos heladas
y una linterna muerta,
sabiendo que somos solamente
las sombras vacilantes que proyecta
una vela, en este eco
que oirás veinte años más tarde.

20 julio 2016

Javier Sánchez Durán






EL ALMA QUE ESCAPA (para el combinado con Ana Deacracia)




El alma en cada poema aspiro yo a mostrarte,
me fluyen las palabras por todas las arterias de mi cuerpo
El alma se me va contigo en cada verso,
escapa a mis controles y huye con ansia
en busca de tu espíritu con inmaculada sonrisa.
Es ella, el alma, la que me hurta los ojos para verte
mientras te arreglas el pelo ante el espejo.
Es ella, el alma, la que me hurta mis dedos impacientes
para deslizar sus yemas suavemente sobre tu espalda
y bajar, sin prisa, hasta el nácar alunado de tus muslos.
Es ella la que me roba los candentes labios
que posan sus anhelos sobre tu pecho
para escapar a hurtadillas hasta tu vientre
y desatar una fina lluvia de besos encendidos
ante la exigencia prematura de tu pubis ígneo.
Es ella, el alma, la que usurpa mi cuerpo
en un éxodo esperado hasta tus ojos
hasta tu rostro de azul pleno
y sobre tus ojos, presos
del soplo suave de nuestro viento