
Como una aspiración vaga
que sobreviene en el último estertor del día,
como un ritual de advenimiento
que al chasquido de los dedos se diluye,
sería tenerte.

Albergarte allí, donde el mañana tomara forma
en el hueco vacío de una silla
de estructura casi humana
y se transformara en ti.
Tal vez ahora sea tarde
y el tiempo se haya agotado en su silencio
para desear una coma suspendida,
un punto en el destierro,
un imposible destino que nunca comenzó.
Foto de ERincon
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