24 septiembre 2010

Faustino Lobato Delgado,




TRANSEUNTES


Nos volvimos a besar, y la caricia destapó,
libre de amarres, los demonios de la pasión.
Un rito peligroso, sin igual.

Todo se volvió nada, feliz vacío,
en esa danza, limpia, vertiginosa

de los cuerpos, pendientes de la sombra.

Los ruidos, fecundaron otros ruidos
en ese torbellino, límpido, de caricias
donde la piel, perfecta, se hizo agua
y las manos ciegos transeúntes

agarrados al alma.

se muestra la imagen tal como aparece en: fotolog.miarroba.es/.../

1 comentario:

faustino lobato dijo...

Gracias Javier por tu generosidad. El poema pertenece a un poemario que saldrá pronto que se llama: Cosas del capitán Nemo. Gramática de un desempleado. Espero que también te gusten los otros poemas.
Un abrazo.