15 diciembre 2011

Karen Hermosilla


LA CARACOLA


En un estado calamitoso
en un espacio que es el único
soy la babosa parapetada en una caracola maloliente


La inacabable vida que recorre el universo
agota el aire que se vence en los pulmones agrios
verdes y amarillo


Sujetos prendados de predicas falsas
simulan el simulacro
se creen preñados
saturan la totalidad
y tuertos mafias frescos de raja condenados
nos tientan de que es esto inconmensurable y futuro


Acá la cuenta pública
acá el hórrido edificio
acá los guaripolas
y el bergantín goleta
y las barreras papales
y los viejujos calvos
y los regordetes


Suficiente de porquerías
harta de hartazgos y desvaríos
desolada de contradicciones incorregibles
pasmada de espanto y pena
en mi caracola somos las tres incrédulas


El genio ya no le sirve al mundo
la belleza ríe conspirativamente con la maldad


Ya ni en tinieblas me sorprendo de mis manos
le son inútiles al trabajo hábil y testaferro que domina


Aquí agazapada en una concha
dura y onda como cualquier vida
me encuentro más triste que siempre
en una ciudad que desfila en honor a los próceres asesinos
que nombran sus calles plazas avenidas


Sin que me traspase ninguna de la formas humanas que sueño
en mi cansancio me repito a mi misma mil veces
como una empanada Famosa
una triste copia que deambula


Mi
una sombra un fantasma una vendida una bazofia


Me huyo en la nada
redundo en lo que soy sin ser
y soy la concha triste que grita desde dentro
como una convicta extasiada
de tanto pensar dolor
facinerosa


Conchita conchita mía
concha huérfana de madre
hipocondríaca y colorada de fiebre amarga
conchón maléfico y atávico
pequeña y delgada conchilina del planeta moribundo
caracola sin huésped
caracola donde no hay luz ni hay noche alguna


Sin dueños ni amos
solitaria
y únicamente machacona de la futilidad intrusa


Ni el vino ni el tórrido encuentro
ni el extravío lisérgico ni el gemido más aberrante y serio
me abandonan


La misma faz roída
el mismo paso corto y terrible
el mismo habitáculo insignificante en la memoria
patibulario y salino
la caracolidad de la caracola la conchitud de la concha


glorifica el misterioso espasmo multiplicador
ése que estorba a los zorros
Malditos de grial y escarapela
que trascienden en memorias nauseabundas de cerebros subordinados


Sin semen sangre sudor lágrimas


En el artificio histórico
En la parábola moralizante
En el cadáver fosilizado


tova
Aquí se escucha fuerte el rompeolas
Aquí en una caracola maloliente
sorda de cerumen
Taponeada de aceites escatológicos
Estoy viva anhelante perfectamente sentida

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