13 agosto 2012

Antonio de Padua







Sentado en mi cama

de la habitación número once

por la doble ventana

miré la casa rosa y blanca

de todos los días posiblemente

del siglo dieciocho.

Me puse la camisa y se hizo un espléndido

silencio ni tranvías ni voces

ningún sonido. Entonces

vi volar palomes grises
que tampoco hicieron ruido

y sentí un momento,

aún así en calzoncillos,

la paz como sería.

Praga, agosto de 1.990


Foto de Jordi Gaya-Gallofré


 del libro "Poemas del Paseante "

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